Quizás lo que defina este número sean las interrogantes abiertas en su interior. Porque una revista tiene un tiempo, una forma de producción determinada y es en ese tiempo cuando las interrogantes se vuelven más exhaustivas, más urgentes. ¿Cómo mantener la diversidad?, ¿cómo organizar un cuerpo textual sin oprimir la multiplicidad de sus sentidos?, ¿cómo operar con la movilidad sin perder, por eso, la continuidad? Armar y desarmar supuestos y presupuestos parece ser la gran tarea que permite que un campo de problemas se cruce o entrecruce, evitando así la ideología ciega como forma petrificadora.
Y en este intento la pregunta por el poder, por lo politico y aún por el feminismo es un hecho atingente para posibilitar un espacio posible para el lenguaje de los cuerpos concretos y desde ese lenguaje —siempre complejo— vislumbrar la complejidad actual de nuestras sociedades.
Sin lugar a dudas cada tema —cualquiera de ellos— se encadena a una sintaxis mayor. La preocupación por el aborto ejemplifica, desde su inmediatez legislativa, un cuerpo femenino asediado i...[+]